Spiga

El sindrome piramidal me vuelve a ver

Al poco de empezar a correr, el maldito síndrome piramidal me vino a ver y me tuvo en el dique seco durante seis semanas. Me hice una plantillas en el doctor De la Rubia y aprendí a vivir con él. Durante todo este tiempo siempre ha estado ahí, recordándome su presencia cuando forzaba la máquina más de la cuenta. No hay manera de que me deje. Si pudiera divorciarme de él, hace tiempo que lo hubiera echo.

Pero a lo iba, que llevo un par de días con un ligero dolor en el glúteo, que en palabras de la calle, me tiene acojonado. No por su dolor, sino porque me haga colgar las zapatillas durante una temporada. A lo que, por cierto, me niego.

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