Desde luego que la gente del Club Akiles debió hablar con Mario Picazo para que, con la lluvia que había caído los días anteriores, el domingo amaneciera sin una sola nube en el cielo de Madrid. El tiempo, sin querer, se convirtió en cómplice de la I Carrera Popular Distrito del Retiro. Una carrera que, a pesar de su ser su primera edición, se ha ganado un hueco en el calendario madrileño. De eso, estoy totalmente seguro.
Quizás este confundido pero creo que la salida de la carrera fue bastante lenta. No es que yo tirase a muerte, pero hasta el kilómetro dos, en que decidí levantar un poco el acelerador, el coche oficial no iba muy lejos. Seguro, que más de uno dice que salieron como demonios.
El hecho fue que me sorprendió salir tan bien y tan rápido. Así, que llegado a la Avenida de Menédez Pelayo no es de extrañar que me acojonara un poco y optase por reducir el ritmo. A ver si luego pinchaba, que aún quedaban un puñado de duros kilómetros.
Pasamos el kilómetro cuatro y llega para mi la peor parte de la carrera. Un giro pronunciado en plena bajada para luego volver a subir. Mientras subo, voy viendo al resto de corredores, entre ellos a Pedro, Edu y Jesús. de mi club, y a Chema del Cuatro Pipas. Llego a la cima como puedo y otra bajada que es de agradecer.
Llegamos a Doctor Esquerdo y es buen momento para recuperar ritmo y llanear un poco. Miro el reloj y veo que voy por debajo de las previsiones. Hago un cálculo rápido y empiezo a creerme que puede estar por debajo de los 38 minutos. Aún así, decido no morir en el intento y seguir con mi ritmo. La gente nos aplaude al pasar, pero para ser sincero no presto mucho atención a los pocos transeúntes que nos animan.
Llegan los dos últimos kilómetros y con ellos el calvario y el adiós a los 37 minutos. ¿Qué se va a hacer? Otra vez será. Alcanzo a un corredor que entre dientes me dice "aquí vamos a morir". Puede que tuviera razón, pero los finales de carrera se me da bien y creo que la muerte ya se ha quedado a través. Enfilo la subida al ángel, mientras paso a otros compañeros de penurias. Me veo con fuerzas y apuro un poco más el paso. Giro a la izquierda y la meta en todo su esplendor.
Último esfuerzo y marca personal. 38,25. Tampoco está tan mal. En Canillejas, hay que bajar de 38 minutos. ¿Dónde vamos?
1 comentarios:
9:31 p. m.
Ha sido una carrera bastante dura por su perfil, a mi la cuesta de Ciudad de Barcelona a Mariano de Cavia me dió matarile pero el año que viene la llevaré mejor aprendida ;-)
Muy buena carrera la tuya, los que ganaron no bajaron de 31 minutos así que tiene más valor, en Canillejas y cuesta abajo... ¡vas a volar!
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